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Interpretando Cerro de Oro: En conversación con Vincent Juillerat

Situado en la cima del Valle de Cañete en Perú, el sitio arqueológico de Cerro de Oro representa tres períodos de ocupación en un intervalo de mil años. En el lugar se han desvelado residencias, tumbas y centros de producción que se construyeron en el Valle de Cañete entre los años 550 y 1500 d.C.

Cerro de Oro fue incluido en el World Monuments Watch 2018 debido al constante saqueo y el riesgo de invasión que afectaban el sitio, y a las oportunidades que presenta para su uso social y de turismo sostenible. Como resultado de nuestra colaboración con el Proyecto Arqueológico Cerro de Oro y la Municipalidad Distrital de San Luis de Cañete, los huaqueos e invasiones se han paralizado y se están realizando nuevas acciones de puesta en valor del sitio que mejorarán la experiencia de los visitantes y al mismo tiempo aportarán más protección al sitio.

Nos sentamos con el arquitecto suizo Vincent Juillerat para conversar sobre el proceso de diseño y construcción del nuevo centro de interpretación que ya está brindando a los visitantes una experiencia nueva en Cerro de Oro, y ha sido completado gracias a un curso-taller de estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

¿De qué manera inspiró el paisaje del valle a su diseño?
El paisaje del valle fue sobre todo una inspiración para definir la ubicación del centro de interpretación en un punto en el medio del camino, con una vista impresionante sobre el valle, pero también una vista sobre los vestigios de tapiales en la parte alta del cerro. Por eso el centro de interpretación se concibió como un hito articulador cuyo techo ovoide no da ninguna orientación específica.

¿Cuál fue el aspecto más positivo de Cerro de Oro en el diseño del proyecto?
El aspecto más positivo, o el más interesante, para el trabajo de los alumnos, ha sido de reflexionar y diseñar una intervención en un sitio con vestigios casi invisibles a primera vista. Saber que existen muchas edificaciones y objetos prehispánicos bajo tierra, pero no verlo requiere un proceso creativo más desafiante para definir cómo intervenir e interactuar con el mismo lugar.

¿Qué papel jugaron aspectos de sostenibilidad en el diseño del centro y los senderos?
La sostenibilidad es un elemento fundamental en nuestro curso-taller y define en gran parte la elección de los materiales. La madera es un material totalmente infravalorado en el Perú a pesar de tener características mecánicas, constructivas y sostenibles muy interesantes. Los bloques de tierra no cocidos también son un material totalmente sostenible al estar fabricados con tierra y arcilla, además de no necesitar cocción en un horno.

Desde su punto de vista, ¿cuál es el mayor desafío al que se enfrenta Cerro de Oro? 
En este caso, y dado que no soy ni arqueólogo ni historiador, solo puedo dar mi opinión como arquitecto en términos funcionales, espaciales y escenográficos. En mi opinión, el mayor desafío del sitio es transmitir la enorme extensión, ahora no tan visible, de su ocupación prehispánica y también hacer entender las distintas etapas de ocupación. El desafío de Cerro de Oro también pasa por una apropiación de su historia, su significado y su materialidad por parte de la comunidad de los alrededores para valorar el sitio y protegerlo.

Los mayores retos que hemos encontrado en el lugar con los alumnos han sido principalmente dos: logístico y constructivo. Logístico porque fue todo un desafío llevar 10 toneladas de materiales y equipos para construir en la cima de Cerro de Oro sin acceso vehicular hacia la zona de arriba. Costó mucha energía y tiempo mover todo nuestro material desde la parte baja del Cerro hacia la cima. En lo constructivo, el reto fue ajustar el diseño planificado y los elementos prefabricados de madera en Lima para adaptarse a las inherentes contingencias de una construcción de madera en un sitio arqueológico. Considerando además también el haber sido construido por alumnos y no obreros de construcción profesionales.

El equipo del proyecto está compuesto por estudiantes de arquitectura, ¿podría contarnos la importancia de su participación en este proyecto?
Los alumnos de arquitectura son los que definieron el proyecto. Obviamente que los docentes involucrados marcamos pautas, guiamos y apoyamos a los alumnos durante todas las fases del proyecto. Pero es el proceso colectivo de diseño y construcción de los alumnos, su creatividad, su energía y su compromiso que permite llevar a cabo un proyecto de tal envergadura y transformar una actividad académica en una experiencia colectiva única.

¿Cómo espera mejorar la experiencia de los visitantes y la comunidad con las mejoras emprendidas en Cerro de Oro?
Primero, el centro de interpretación construido es un hito en el cerro visible desde muy lejos. Indica a todos los que pasan alrededor que en este lugar pasa algo. Segunda, el centro ofrece un espacio de calidad para exponer informaciones sobre el sitio, pero sin desconectarse visualmente del contexto alrededor. Además, los espacios techados permiten organizar actividad sociales y educativas con la comunidad de Cerro de Oro y San Luis de Cañete.

¿Cómo le ha inspirado, personal y profesionalmente, Cerro de Oro?
Me pareció fascinante poder trabajar con los alumnos en una ubicación con una vista tan impresionante sobre el valle y el mar. Además, fue estimulante reflexionar con ellos sobre el potencial de una intervención arquitectónica para actualizar la valorización y el significado de un sitio arqueológico en necesidad de conservación.