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Three Months in Arica, Part II

On the last day of January, we prepared for our trip to Socoroma, where we would be for 10 days while working on the church rectory, which serves as the town’s information center. Work began on February 4 with the Pawa ceremony, where the workers pay tribute to the land they will work on. The first tasks included clearing the site and removing plaster coating.

When not working, we spent our days in Socoroma sharing stories with the local workers, learning about Chile—the food, common phrases, currency, etc., and sharing some of our stories from Andahuaylillas. The people of Socoroma are incredibly kind; so much so that one day a resident invited us to her home to see a soccer match—Peru vs. Chile. Luckily the team tied, so we all remained friends! Another time we were given a homemade remedy for stomach aches; and we were invited to help select the oregano to be presented at a local fair.

In the region, a typical workday begins at 8 am with a team meeting to discuss the day’s tasks. A 15-minute break at 11 am is followed by lunch from 1-3 pm. Work stops at 6 pm. Many of the local workers take advantage of the hours of sunlight left, working on their land until dinnertime at 8 pm.
The last day of work coincided with the first of the carnival celebrations that take place in all the villages. Dancers, music, ceremonies, and tasting of local delicacies go on for an entire week. We secured the worksite, the equipment and materials, and made sure to cover the walls, protecting them from precipitation to avoid weakening the foundation where exposed. On our way back to Arica, knowing that we would have the following seven days for rest, we decided to visit our families and friends in Cusco. We returned to Arica in February, refreshed and ready to get back to work!

Por Yadira Montalvo y María Ester Vasquez, Grupo Patrimonio Qoriorqo

El último día de enero nos alistamos para subir a Socoroma, donde estaríamos 10 días. Llegamos a Socoroma y junto a los trabajadores de la obra de restauración del templo, iniciamos las actividades de trabajo en la casa cural—centro de información de Socoroma. El 4 de febrero iniciamos la obra con la ceremonia de la Pawa (pago a la tierra) que fue dirigida por el maestro Mariano Cutipa y contó con la participación de otros maestros, el equipo técnico y el Sr. Julián Mamani, presidente de la comunidad de Socoroma. Finalizada la ceremonia recorrimos el terreno en el que se ubica la obra y verificamos que existiera coherencia entre el terreno y los planos.

Las primeras actividades que realizamos fueron la limpieza del terreno y liberación de revoques. Fue divertido aunque algo agotador pero avanzamos con el trabajo, recordamos que ese fue el primer día que pudimos descansar y dormir plácidamente.

Durante las comidas compartíamos mucho con los trabajadores locales, nos contaban las costumbres que tienen, que muchas de ellas similares a las nuestras. Preguntábamos mucho acerca de cómo eran las cosas en Chile—la comida, dinero y las frases; nosotras contábamos como son las cosas en Perú, sobre todo en Andahuaylillas, que al ser un poblado tiene muchas similitudes. Reímos mucho con las bromas. Los pobladores de Socoroma son muy amables, tanto que un día Adela nos invitó a su casa para ver el partido Perú vs Chile. ¡Felizmente empataron, así todos quedamos como amigos! Otro día nos invitaron a tomar un maté para el dolor de estómago y nosotras ayudamos a escoger el orégano para que fuera presentado en una feria local.

En Arica, un día normal de trabajo inicia a las 8:00am con una reunión de coordinación entre el equipo técnico y el personal de obrero, detallando los trabajos que se realizaran durante el día. A las 11:00 am un refrigerio de unos 15 minutos y a la 1:00pm el descanso para el almuerzo hasta las 3:00pm después se trabaja hasta las 6:00pm. Muchos de los trabajadores que tienen terrenos de cultivo aprovechan las horas de luz para sus labores agrícolas y a las 8:00pm es la cena. Después de esto paseamos un rato o vemos una película y a dormir.

El día 10 de febrero finalizaba el periodo de trabajo y coincidió con la celebración de entrada de carnavales que se realiza en todos los poblados, Socoroma no fue la excepción. Se viviría una semana intensa de celebraciones del carnaval y siendo este el último día de trabajo, aseguramos todos los ambientes, materiales y equipos de la obra. En el centro de información, cubrimos los muros con plásticos para evitar que se debiliten las fundaciones debido a las lluvias en las zonas donde se rebajo el terreno. Al finalizar estas actividades la obra recibiría la visita del abuelo carnavalon—un muñeco de trapo hecho por la comunidad y que parte del cementerio recorriendo las calles del pueblo. Hicieron su entrada las parejas de baile encabezadas por el mayordomo, bailaron y cantaron en la plaza. Luego la pandilla de danzantes se aproximó al atrio del templo donde se preparó un altar para el recibimiento con vino, hojas de coca, harina, serpentinas y dulces. Cada una de las parejas recibía una copa de vino hacia la reverencia y pagaba a la tierra (se le brinda a la tierra las primeras gotas de su copa de vino), después se saluda al templo y los trabajadores. Finalmente los encargados del altar enrollan serpentina alrededor de la cabeza y pintan de harina el rostro de los bailarines). El grupo de trabajadores se unió a la pandilla y bailaron frente al templo en un ambiente festivo y de unión. La fiesta estaba muy buena pero todos nosotros ya teníamos que bajar a Arica.

Llegando a Arica, y sabiendo que teníamos 7 días de descanso decidimos viajar a Cusco y visitar a la familia y a los amigos. El 17 de febrero volvimos a Arica listas para retomar el trabajo.